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¡A sus órdenes, FIFA!

Por más que el actual gobierno federal se presente como el gran defensor de la soberanía nacional, como nunca antes, en el caso de la FIFA toparon con un poder supranacional y se doblaron. FOTOS: WebcamsMX / Especial

Por más que el actual gobierno federal se presente como el gran defensor de la soberanía nacional, como nunca antes, en el caso de la FIFA toparon con un poder supranacional y se doblaron. FOTOS: WebcamsMX / Especial

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Alejandro Lelo de Larrea


Por más que el actual gobierno federal se presente como el gran defensor de la soberanía nacional, como nunca antes, en el caso de la FIFA toparon con un poder supranacional y se doblaron.

Este miércoles, la Ciudad de México parecía bajo sitio, en especial el primer cuadro de la ciudad y las colonias cercanas al estadio Azteca, donde de facto se implementaron medidas que violentan el libre tránsito de las personas. El periodista Roberto Vizcaíno, que vive en aquella zona de Santa Úrsula, dice que le recordó a los días en que cubrió la guerra civil de Nicaragua, donde había retenes por todos lados, del oficialismo y de los rebeldes.

Esa especie de estado de sitio, ordenado por el poder supranacional de la FIFA, alcanzó otros puntos de la CDMX, el más llamativo el Zócalo capitalino, ese que no le gusta a la 4T prestarle a la oposición. Hoy está blindado, porque ahí se va a celebrar el “FIFA Fan Fest”. El zócalo por el momento es cuasi propiedad de la FIFA, y poco les faltó para exigir que se quedara la bandera de México durante el festival, poner la suya o ya de plano la de sus patrocinadores.

En todo ese entorno, lo mismo que del Azteca, controlan hasta las imágenes publicitarias, porque tienen que dar preferencia a sus patrocinadores de trasnacionales. Al Gobierno de la Ciudad, por el contrato ultrasecreto que firmó en 2018 Enrique Peña, le tocó aportar la infraestructura, incluidas las megapantallas, pero no puede siquiera opinar sobre los anuncios que ahí se despliegan y tampoco la programación cultural, ni nada. El zócalo es territorio FIFA, donde también ha decidido que sólo se pueden vender productos de sus patrocinadores, a precios estratosféricos.

A diferencia de hace 40 años que se celebró el Mundial en México, el poder de la FIFA en el mundo alcanzó niveles inimaginables, supranacionales. El organismo negocia con gobiernos desde posiciones de fuerza, a quienes les impone su normatividad por sobre las leyes laborales y de contratos civiles, y los obliga a renunciar a recurrir a litigios o arbitrajes.

En magnos eventos, Mundiales de naciones o clubes, torneos continentales, la FIFA impone contratos leoninos en temas de seguridad, infraestructura, movilidad, exenciones fiscales, marcos legales especiales que pasan por sobre la soberanía de los Estados. Pero como es el circo del pueblo, se doblegan ante el organismo, sin duda es la Federación deportiva más rica del orbe, aunque se escude en que es una supuesta organización sin fines de lucro. ¿Cómo serán los enjuagues de sus finanzas para soportar esa simulación de que no persiguen el negocio? Imposible creerles, porque la FIFA controla y vende derechos de televisión de sus torneos, por los que obtiene miles de millones de dólares, patrocinios exclusivos, boletaje hasta con empresa de reventa “legal”, que funcionó para los partidos del Mundial en México, aunque en México está prohibida la reventa. Para la FIFA no, en ninguna parte del mundo.

Ejecutivos de la FIFA han estado envueltos en escándalos mundiales por corrupción, sobornos para asignación de sedes de torneos y derechos de transmisión, con operaciones financieras multimillonarias de lavado de dinero, según investigaciones y un magno juicio en Estados Unidos, el llamado FIFAgate. No hay mayor negocio de espectáculo que un mundial FIFA, y más el de este año que rellenaron con un aumento del 50% de selecciones participantes para alcanzar 105 partidos.

El poder supranacional de la FIFA pasó por encima de los derechos de los propietarios de los palcos del estadio Azteca. Aunque un juez federal ratificó su derecho a ocupar los espacios, extrañamente le dio la razón a la FIFA de que tienen que consumir lo que ellos venderán. Por ejemplo, un paquete de quesos, carnes frías, ensaladas, hamburguesas, dos botellas de licor, bebidas, individuales para Palcos VIP, costará 15 mil dólares, unos 273 mil pesos. Sólo las superélites pueden pagarlo. Es una exclusión económica que permiten los gobiernos, incluidos aquellos que se jactan de ser de izquierda y nacionalistas. Todos se doblan.

El despliegue que ha logrado la FIFA en seguridad va más allá del zócalo y el estadio Azteca. Incluye puntos estratégicos: rutas al estadio, las principales zonas hoteleras, sitios de visitantes turísticos. Alcanza 56 mil elementos, de diferentes corporaciones, incluso la Sedena, Marina, Guardia Nacional y por supuesto las policías de la CDMX. Todo lo paga el erario mexicano.

Ese estado de sitio va a continuar no sólo durante los cinco partidos, porque el FIFA Fan Fest del Zócalo estará hasta que acabe el Mundial, el 19 de julio, si es que la FIFA no ordena otra cosa. Lo veremos.

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