Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Aprovechando que la alcaldesa de Iztacalco Lourdes Paz (Morena) es tan amiga de Mario Delgado, y él a su vez de Vidal Llerenas, flamante director del Instituto Mexicano para la Protección Industrial (IMPI), quizá le debería ir pidiendo que mueva sus influencias, antes de que les caiga una demanda de Adidas, la firma que patrocina a la Selección Mexicana de Futbol, y que tiene la exclusividad de la playera oficial.
Resulta que para la exposición “Revive la pasión de los Mundiales México 70 y México 86”, en la explanada de la Alcaldía, se les ocurrió la brillante idea de regalar ese tipo de casacas… ¡piratas! Sí, tal cual. Nadie pensó en las consecuencias que ello puede traer, porque lo urgente es quedar bien con la gente, pues Lourdes Paz es de las alcaldesas peor evaluadas en la CDMX, por lo que al interior de Morena le conceden remotas posibilidades de reelección.
Cuando un ciudadano adquiere mercancía pirata no incurre en un delito, porque quien violenta la ley es quien lo produce y lo comercializa. Pero si una oficina de Gobierno, en este caso la Alcaldía, compra mercancía de este tipo, podrían fincar responsabilidades administrativas y hasta penales a los funcionarios responsables, incluso a la alcaldesa Lourdes Paz.
La Ley de Adquisiciones de la CDMX establece que las dependencias públicas están obligadas a comprar bienes y objetos originales, de proveedores autorizados, que entreguen la factura correspondiente, verificada por el Sistema de Administración Tributaria.
Comprar piratería constituye una falta grave, de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Administrativas de la Ciudad de México. Es decir, si la Alcaldía adquiere y reparte playeras piratas, podría haber diversas ilegalidades, empezando por un probable fomento a actividades ilegales, como violentar las normas de la propiedad industrial. Las leyes de control administrativo del gobierno establecen que una falta de estas características puede ser causal de inhabilitación, destitución y multas proporcionales al daño patrimonial.
En un caso como este, el funcionario público incurriría en responsabilidad penal si se demostrara que hubo algún tipo de colusión con los proveedores piratas, pues podría configurar el delito de peculado. También podría haber una causa penal si se demostrara que hubo dolo en la adquisición de productos de imitación ilegal.
En este caso, ante la evidencia, el INVI debería actuar con celeridad para frenar el reparto de playeras piratas, abrir una investigación para multar a los funcionarios responsables, y de encontrar elementos, eventualmente dar vista al Ministerio Público.
Las playeras obsequiadas deberían considerarse piratas porque son una imitación de la original, –inclusive traen el emblema de la marca–, de la que usa la selección mexicana en sus encuentros oficiales, cuyo costo va desde mil 599 pesos, la de aficionado, hasta 3 mil 199, la de jugador. Las playeras piratas, de acuerdo con información que me proporcionaron en la Alcaldía, costaron 250 pesos. Por supuesto, sin factura de por medio.
La diputada local de Morena, Elizabeth Mateos, ex jefa delegacional en Iztacalco, le entiende al tema y por eso se ha cuidado en la organización de eventos futboleros con habitantes de la demarcación. No le da la economía para regalar playeras originales, pero no incurre en ilegalidad por piratería: obsequió camisetas verdes comunes y corrientes, sin pretender imitar a la original de la selección.
Habrá que ver si Vidal Llerenas actúa contra autoridades de Iztacalco o le hace el favor al amigo Mario Delgado, el principal impulsor de Lourdes Paz para la Alcaldía en 2024, todavía cercano a ella, tanto que uno suyo es el titular de la Dirección General Jurídica y de Gobierno: Óscar Eugenio Gutiérrez Camacho, quien fue suplente de Delgado como diputado federal. A la mejor Vidal Llerenas les echa la mano, pero seguramente no se van a salvar de alguna reclamación de Adidas. Lo veremos.