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Desdén mundialista de AMLO, Sheinbaum y Batres

Ni los gobiernos federal de AMLO ni de Sheinbaum, ni las etapas en el GCDMX de la propia Sheinbaum y de Martí Batres se ocuparon de iniciar obra alguna con motivo del Mundial de futbol. Le dejaron todo a Clara Brugada, que hizo lo que pudo. FOTOS: Archivo – IMAGEN: modificación con IA Gemini

Ni los gobiernos federal de AMLO ni de Sheinbaum, ni las etapas en el GCDMX de la propia Sheinbaum y de Martí Batres se ocuparon de iniciar obra alguna con motivo del Mundial de futbol. Le dejaron todo a Clara Brugada, que hizo lo que pudo. FOTOS: Archivo - IMAGEN: modificación con IA Gemini

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Alejandro Lelo de Larrea


Desde 2018, seis años antes de los Juegos Olímpicos de 2024, París inició lo que sería la obra más importante para recibir esa justa deportiva: comenzaron la limpieza del Río Sena, la modernización de las plantas de tratamiento de agua y la construcción de depósitos subterráneos para retener las aguas en casos de lluvias intensas.

Fue la decisión que tomó París: esa gran obra permanente, en la que le invirtieron mil 400 millones de euros (unos 30 mil millones de pesos), que además de mejorar la calidad del agua, sirvió para garantizar que no vuelva a derramarse el Río Sena e inunde las calles de esa capital.

Quizás algo así pudo ser la gran obra de México para recibir el Mundial de Futbol: la modernización del drenaje profundo, inaugurado en 1975, cuando en la capital había 5 millones de habitantes, y no los 8 millones de ahora. Pero no.

Cierto, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, tiene parte de responsabilidad de que nos hayamos quedado en obras de impacto menor, de fachada, para el Mundial. Pero sin duda son más responsables sus antecesores, principalmente la presidenta Claudia Sheinbaum.

México obtuvo la sede Mundialista en junio de 2018, en el ocaso del sexenio de Enrique Peña y Miguel Mancera, que ya había sido sustituido por José Ramón Amieva, hoy muy cercano a la presidenta Sheinbaum, tanto que lo promovió hasta hacerlo presidente del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA).

Después, Sheinbaum fue jefa de gobierno durante cuatro años y medio, y ninguna mejora hizo y menos planes para la CDMX, pensando en el Mundial. Ella bien pudo iniciar trabajos, por ejemplo, de mejoramiento y modernización del drenaje profundo, que para los días de su gestión ya rondaba los 50 años de haberse construido.

Como Sheinbaum andaba más ocupada en ser candidata en 2024, ni siquiera hizo otro proyecto, como el que le plantearon de la ampliación de la Línea 2 del Metro, de Taxqueña a Xochimilco, donde ahora corre el Tren Ligero rebautizado como “El Ajolote”, reinaugurado la semana pasada. Al contrario, el Metro perdió más del 20% de su presupuesto con Sheinbaum y cómo olvidar que se le desplomó un tren de la Línea 12.

Tampoco su sucesor, Martí Batres, que ostentó el cargo de jefe de Gobierno durante un año y medio, se ocupó de mover un ápice para obra alguna con motivo del Mundial de futbol. Ni el Gobierno federal: nada Andrés Manuel López Obrador en un sexenio, ni tampoco Sheinbaum en casi dos años. Pudieron haber impulsado un proyecto con recursos federales, pues la CDMX es la capital y ella le quedó a deber mucho como jefa de Gobierno. El problema del drenaje no se iba a resolver en un año y medio de la actual administración. Tuvo que haberlo iniciado Sheinbaum entre 2018 y 2019 algo parecido a lo de París. Pero no le interesó ni a López Obrador, ni a Sheinbaum jefa de gobierno o presidenta, ni a Martí Batres.

Brugada hizo lo que pudo, obras menores en la ruta del Centro de la CDMX hacia el Estadio Azteca, como la ciclovía de Tlalpan, polémica porque le quitó un carril a esa importante arteria; la Calzada Flotante, que a 25 días del Mundial es una incógnita que la vayan a terminar. Cambió la fachada a estaciones del Metro de esa misma Línea 2 que va sobre Tlalpan.

Ah, y lo más llamativo: le atribuyen irónicamente haber “ajolotizado” la CDMX, tema que ha despertado mayor debate que el propio Mundial, porque pintaron de color morado, con la figura del ajolote amplios espacios públicos de la capital: calles, puentes vehiculares, peatonales, bardas, ejes viales, paradas de transporte público, en el Metro. Son 12 mil millones de pesos de presupuesto para obra pública relacionada con el Mundial de Futbol. Y francamente no se ven.

Brugada así defiende su decisión: “Hay quienes dicen desde la ignorancia, el prejuicio o el clasismo que estamos ajolotizando la ciudad, si ajolotizar significa llenar de color donde antes había gris, construir Utopías, hacer obras como el Tren Ligero y pintar de morado feminista, los invito a seguir ajolotizando a la ciudad”.

Se ha venido advirtiendo desde 2025 y la semana pasada volvieron a encenderse los focos rojos por las fuertes lluvias que han azotado la Ciudad e inundaron algunas colonias, así como el Centro Histórico, y que ello ocurra durante el Mundial.

En el tema pluvial, la jefa de Gobierno echó a andar desde el año pasado el programa Tlaloque 2.0, que son obras de pequeño y mediano calado, insuficientes, porque las zona oriente de la capital es la que más se inunda, pues presenta hundimientos de hasta 40 centímetros por año, lo que representa unos 25 metros desde 1975 que se construyeron esos túneles, que en zonas como Iztapalapa no rebasaban los 30 metros de profundidad, aunque en otras alcanzan hasta los 200 metros.

Brugada tiene que asumir las críticas porque muy probablemente pudo hacer más. Lo cierto es que son más responsables de la falta de obra mundialista AMLO, Sheinbaum y Batres. Pero, ella va a pagar todos los platos rotos. Lo veremos.

 

FOTOS: Archivo / montaje IA Gemini

 

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